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Moviéndome de manera sostenible por Girona

Recuerdo la última vez que regresé a Girona. Había pasado dos semanas disfrutando de la que se comenta es la ciudad más ecológica y sostenible del mundo: Friburgo. Esta magnífica ciudad de Alemania había sido una de las grandes damnificadas por los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Pero, al igual que el Ave Fénix, la que después de la guerra se había convertido en una ciudad malherida y gris, se marcó un firme propósito: convertirse en la urbe más ecológica y sostenible del mundo.

Hoy en día, Friburgo se enorgullece de tener un centro de ciudad por el que no circula ningún automóvil, y de unas calles en las que tranvías, bicicletas y peatones son los principales actores protagonistas. La fascinación que este hecho causó en mi curiosidad fue tal que no dudé en acercarme al ayuntamiento con la idea de recabar algún dato más. Entre toda la información que allí me facilitaron, destacaba el siguiente indicador: el aire de Friburgo es mucho más puro que el de otras ciudades; según datos oficiales, la ciudad ha logrado reducir en un 20% el nivel de CO2 desde los años 90, y todavía aspiran a disminuirlo ¡en un 50% en 2030!

Lo que vi, respiré y disfruté en Friburgo ha incentivado de manera exponencial mi compromiso con el planeta y el medioambiente. En mi día a día, cuando vivo las ciudades que visito, ya acostumbro a moverme por ellas a pie o en bicicleta, haciendo uso del transporte público cuando las distancias son mucho más largas. Pero no es menos cierto que, en ocasiones he alquilado automóviles para realizar rutas viajeras en coche alrededor de países como Irlanda, Francia o Italia... Y estoy decidida a que esto se convierta en una última opción, contemplando siempre el viajar en transporte público como la prioridad en mis desplazamientos; sin importar las distancias.


Foto: Pere Duran

Girona debe aspirar a ser una ciudad ecosostenible ¡En realidad todas las ciudades deberían aspirar a ello! Sobretodo aquellas ciudades que tienen más densidad de población o turismo y, por lo tanto, una mayor responsabilidad. Por suerte, existen muchas personas, entidades, marcas y empresas que trabajan activamente por reducir la contaminación en sus espacios de actuación. Por suerte para mí, y para la ciudad, el Hotel Ciutat de Girona se esfuerza continuamente en idear estrategias y soluciones que refuercen ese compromiso medioambiental y social. Por ejemplo, una de sus últimas propuestas es la de promover el uso del transporte público entre los clientes que lleguen al hotel, con un descuento sobre su mejor tarifa publicada, tan solo presentando el billete de tren o autobús en recepción ¡¿No es una idea genial?!

Además, también te obsequiarán con una sabrosa manzana gironina como la que yo estoy degustando mientras escribo este artículo.


Iona Webster

Una escocesa amante de las culturas, perdida voluntariamente en el mundo. Bloggera de viajes para el Hotel Ciudad de Girona.



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